Alimentos funcionales que no pueden demostrar sus propiedades

Alimentos funcionales que no pueden demostrar sus propiedades
El consumo de productos enriquecidos y fortificados ha aumentado de forma progresiva en España (entre un 3,7% y un 153,7%, dependiendo del alimento) en los últimos años.
La forma que tienen estos productos de dar información sobre los beneficios es mediante el etiquetado. La etiqueta debe llevar información sobre la cantidad de alimento y el patrón de consumo requerido para obtener el efecto benéfico declarado, si determinadas personas deben evitar su consumo, o si pueden suponer un riesgo para la salud si se consumen en exceso.

Según explica la doctora Begoña Olmedilla, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), "la sociedad se enfrenta a multitud de nuevos alimentos en el mercado, que contienen componentes activos añadidos con el objetivo de producir efectos beneficiosos sobre la salud. Sin embargo, en la mayoría de los casos todavía no hay estudios suficientes y consistentes que permitan realizar una declaración de propiedad saludable en relación con determinados componentes o alimentos".

Para la doctora Olmedilla, en estos estudios debería incluirse la figura del profesional de laboratorio, ya que realizaría la correcta selección y utilización de biomarcadores identificados en el desarrollo de enfermedades.